domingo, 6 de marzo de 2016

NUESTRA ESCUELA IDEAL

1. Una escuela inclusiva.
Unos de los objetivos fundamentales de la escuela que queremos para nuestra sociedad, debe tener como característica ser inclusiva, de modo que en una misma aula estén tanto niñas como niños y que cada uno de ellos aprenda independientemente de su raza o su capacidad intelectual. Por tanto, consideramos también que lo fundamental de una escuela es la diversidad, de manera que se favorezca la integración de cada alumno. Como dice Tonucci: "Una escuela de superdotados es pobre, porque falta la diversidad". De este modo, todos pueden aprender recíprocamente.

2. Los contenidos de la enseñanza y el aprendizaje.
Las temáticas y los conocimientos que se dan actualmente en la escuela tradicional, no son prácticos ni útiles. Demasiado teórico.
Se deberían tratar con mucha más importancia el ámbito emocional del alumno. También, buscando que las enseñanzas impartidas tengan un gran desarrollo práctico, ya que de esta manera es cómo de verdad se forjan los conocimientos.

3. Métodos, actividades, tareas, materiales.
El método debe perseguir la búsqueda de las habilidades personales de cada alumno, entre las actividades cada discente podría preparar por su cuenta o en grupo las materias y exponerlas ellos mismos o acompañado, mientras que el profesor cambiaría su rol por el de orientador, cada estudiante le permitiría ir a su ritmo combinando parte del trabajo en el aula y otra parte en casa.

Le estaríamos favoreciendo desde pequeño a no tener miedo de hablar en público, después de mayor, también estaríamos favoreciendo el aprender a trabajar en equipo fundamental dentro de la relación social.

No podemos suprimir la buena preparación académica, nosotros prepararíamos un juego, que se realizaría cada dos semanas, colocándolos a todos en una fila y se le haría cinco preguntas orales de una en una a cada uno de ellos de los temas tratado en clase y los que acertaran podrían ir adelantando en la fila a aquellos que fallaran, sería una forma eficaz y útil, mediante la escucha de todos de ir aprendiendo mediante la diversión.

El material idóneo sería la tecnología, es decir, el uso de Internet en ordenadores y pizarras digitales con el fin de que este sea el medio para que los niños aprendan de manera lúdica, para que se pueda hacer juegos interactivos relacionados con la asignatura y moviéndose en un mundo que ellos dominan y están habituados, se obtienen una mayor atención y resultado, a largo plazo lo que más recordamos son los momentos más divertidos.

4. Organización espacial del aula y su distribución.
Según el espacio de la escuela debe ser fundamentalmente que sea acogedor, placentero, donde los niños disfruten de las horas que pasan en la escuela. Además, estamos de acuerdo con el pensamiento de Francesco Tonucci en el que se debe de cambiar el espacio cuando los niños acaban una asignatura. Como él decía en un ejemplo, “El niño en el aula, en un minuto tiene que cambiar el chip porque ha salido la señora de lengua y ha entrado la señora de matemáticas. No tiene sentido.” 

Consideramos que los niños deben de tener un tiempo para pensar que van a recibir otra asignatura. Por lo que a esto, se debería sustituir las escuelas de aulas por escuelas de talleres. Así como afirmaba Tonucci en la conferencia, se debe sustituir “la clase de mates”, “la clase de lengua”… por el taller de matemáticas, el taller de lengua, el taller de música, para que los niños puedan tomar conciencia de que cambian de asignatura y no se quedan estancados en la clase anterior. Debemos de hacer que todos los espacios de las escuelas sean significativos.
Los niños estarán en grupos, ya que pensamos que en ‘filas de a uno’ se pierde la ayuda y la comunicación entre ellos, y crea un clima de individualidad que no nos parece adecuado. Porque al estar juntos se favorece, además el trabajo colaborativo y la colectividad grupal.

5. Motivación, intereses del alumnado. 
Como todos sabemos la motivación es el interés del alumno por su propio aprendizaje. Ésta se puede adquirir, mantener o aumentar. Tradicionalmente hemos confundido motivación con el arte de estimular y orientar el interés del alumno hacia el trabajo escolar; pero realmente tiene que ver con que el alumno se sienta cómodo haciendo las tareas encomendadas por el profesor, que tenga ganas de realizar dichas tareas. El niño aprenderá según él quiera; evidentemente, es el profesor el encargado de alentar esta motivación.

Como bien decía Francesco Tonucci debemos hacer de la escuela un hogar, para que se sientan cómodos, ya que en ocasiones pasan más tiempo que en éstas, en sus palabras sería: "la escuela debe ser, sobre todo, un lugar donde se aprende a vivir. Y a vivir bien".

6. Evaluación.

El actual método convencional de evaluación, el mismo que nuestro país lleva utilizando de manera generalizada desde siempre en los centros educativos, debe de ser erradicado y empezar a adaptarse  a una serie de necesidades propias de la época actual.
Es por esto que nuestra escuela ideal se rige por unos planes de evaluación completamente diferentes a los tradicionales, empezando por la erradicación de técnicas de evaluación tan absurdas como la del examen convencional (en el cual se demuestran los conocimientos tras haber pasado por una fase previa de mera memorización donde el alumno ni siquiera desarrolla un proceso de aprendizaje completo.

Esto nos lleva a determinar una serie de preguntas en nosotros mismos sobre qué es lo que queremos potenciar y formar en cada uno de los alumnos para que el día del mañana sean personas con autonomía personal y sepan resolverlo todo por ellos mismos sin necesidad de ser dependientes de nada ni nadie. De este modo, el método ideal de evaluación consistirá en una serie de competencias que buscamos en el niño, en el cual se puntuará cada una de ellas con un porcentaje por separado y que en conjunto formarán una nota total. Dentro de estos métodos encontramos: el esfuerzo personal de la persona; la autodeterminación a la hora de realizar los trabajos; el camino y las herramientas utilizadas (totalmente propias) para llegar a dicho conocimiento; la búsqueda de información respecto a algo que le haya interesado de manera voluntaria, relacionada con la materia y quiera compartirlo en clase; el apoyo a los compañeras y la actitud en clase… 

Ya independientemente de lo que busque el profesor y dependiendo también de las competencias que presenten de por sí los niños en clase, se requerirán unos métodos u otros de evaluación, pero todos relacionados entre sí y configuren un objetivo común.

7. Innovación, resistencia al cambio, desgaste profesional.
Pensamos que el sistema tradicional de educación es improductivo, desacertado y desfasado. Para luchar contra esto, la clave está en el docente. Debe buscar alternativas educativas que motiven a sus alumnos. Pero sobretodo, actualizarse continuamente. Un ejemplo de esto, sería el uso de las TIC.
Sin embargo, el docente tiene que ser capaz de sobreponerse a cualquier imprevisto y al desgaste emocional y/o físico que a veces, esta profesión produce; la resiliencia.

8. Papel del alumno en la enseñanza, papel del profesor.
No debemos establecer un nivel de jerarquías, puesto que el profesor no instruye, sino enseña, y esto le hace comportarse como guía y no como un alto cargo que nos imponga.
La relación entre el educando y el maestro debe ser positiva, basada en la confianza y el respeto mutuo, para hacer de este modo una escuela ideal en la que nos podamos sentir cómodos y no tengamos miedo al actuar de cierta forma.

9. Formación permanente del profesorado y actividad profesional diaria.

El actual método convencional de evaluación, el mismo que nuestro país lleva utilizando de manera generalizada desde siempre en los centros educativos, debe de ser erradicado y empezar a adaptarse  a una serie de necesidades propias de la época actual.
Es por esto que nuestra escuela ideal se rige por unos planes de evaluación completamente diferentes a los tradicionales, empezando por la erradicación de técnicas de evaluación tan absurdas como la del examen convencional (en el cual se demuestran los conocimientos tras haber pasado por una fase previa de mera memorización donde el alumno ni siquiera aprende realmente por sí mismo…) Esto no favorece un proceso de aprendizaje continuo completo.

Esto nos lleva a determinar una serie de preguntas en nosotros mismos sobre qué es lo que queremos potenciar y formar en cada uno de los alumnos para que el día del mañana sean personas con autonomía personal y sepan resolverlo todo por ellos mismos sin necesidad de ser dependientes de nada ni nadie. De este modo, el método ideal evaluativo consistirá en una serie de competencias que buscamos en el niño que se puntuará cada una de ellas con un porcentaje por separado y que en conjunto formarán una nota total. Dentro de estos métodos encontramos: el esfuerzo personal de la persona; la autodeterminación a la hora de realizar los trabajos; el camino y las herramientas utilizadas (totalmente propias) para llegar a dicho conocimiento; la búsqueda de información respecto a algo que le haya interesado de manera voluntaria, relacionada con la materia y quiera compartirlo en clase; el apoyo a los compañeras y la actitud en clase… 

Ya independientemente de lo que busque el profesor y dependiendo también de las competencias que presenten de por sí los niños en clase, se requerirán unos métodos u otros de evaluación, pero todos relacionados entre sí y que a su vez, presenten las mismas características a las cosas mencionadas anteriormente.

7. Innovación, resistencia al cambio, desgaste profesional.
Pensamos que el sistema tradicional de educación es improductivo, desacertado y desfasado. Para luchar contra esto, la clave está en el docente. Debe buscar alternativas educativas que motiven a sus alumnos. Pero sobretodo, actualizarse continuamente. Un ejemplo de esto, sería el uso de las TIC.
Sin embargo, el docente tiene que ser capaz de sobreponerse a cualquier imprevisto y al desgaste emocional y/o físico que a veces, esta profesión produce; la resiliencia.

8. Papel del alumno en la enseñanza, papel del profesor.
No debemos establecer un nivel de jerarquías, puesto que el profesor no instruye, sino enseña, y esto le hace comportarse como guía y no como un alto cargo que nos imponga.
La relación entre el educando y el maestro debe ser positiva, basada en la confianza y el respeto mutuo, para hacer de este modo una escuela ideal en la que nos podamos sentir cómodos y no tengamos miedo al actuar de cierta forma.

9. Formación permanente del profesorado y actividad profesional diaria.
A parte de una formación completa y diversa en la etapa universitaria, un continuo aprendizaje es necesario para atender a las necesidades de innovación educativa que debería darse en una escuela ideal.
Siempre va a haber nuevas técnicas, didácticas, o experiencias que debe vivir un profesor y de ello aprender para mejorar como docente. Con esto buscamos una educación cada vez más enriquecedora y sobre todo útil para la vida.

Para ello el maestro, como bien aprendimos en la conferencia con la UCA, debe tener siempre abiertas sus puertas a nuevos retos en su formación y no perder la curiosidad.


10. El equipo directivo: organigrama del poder en la escuela.
 El equipo directivo tiene un gran papel en la escuela, ya que cualquier atisbo de innovación docente o propuestas educativas, pasan por aquí. Por este motivo, esta serie de personas deben ser tolerantes, empáticas, justas y sobretodo, comprometidas con la educación.

11. Importancia de los padres.
La familia es clave en la educación. Cualquier objetivo que queramos conseguir con los alumnos, será más difícil conseguirlo, si no contamos con la ayuda de ellos. Además, si los padres no tienen respeto por el docente, o no comparten su metodología, es posible que los alumnos tampoco.
Una correcta y adecuada comunicación entre padres-hijos-profesor, debería ser una de las bases de la escuela.

12. Una escuela PÚBLICA.
Parece obvio afirmar que la escuela del futuro debe ser pública, pero debido a la multitud de cambios por parte del Ministerio de Educación, los decretos, leyes… parece no estar tan claro para todos. (Podéis leer más sobre el tema AQUÍ).

En nuestro caso, pensamos que al ser pública se oferta a todos los ciudadanos, haciendo de este modo una escuela inclusiva que no distingue, sobre todo, clases sociales, creando una ’’escuela para todos’'. (Tonucci, 2012)

No podemos permitirnos que la educación dependa del nivel económico que se posea, pues cualquier ciudadano tiene el derecho de ser educado sin impedimentos de ningún tipo.